Todo nace y todo muere. Mi libro


Todo nace y Todo muere. Primeras 30 líneas de mi libro


Mirar al horizonte y observar como el sol desaparece tras el mar, dejando un hilo de luz que ilumina la primera estrella de la noche. La arena ya no quema, incluso está un poco fría.
Encendemos la hoguera y nos sentamos todos alrededor con nuestras cervezas y bocadillos de lomo con queso. Es increíble cómo te puedes quedar embobada mirando el fuego… y pienso es algo tan necesario y a la vez peligroso, como el amor.
Es la noche de San Lorenzo, la única noche del año donde se arma un festín de estrellas fugaces y por cada una de ellas pido un deseo… ¿Qué sí creo que se cumplirá? Tengo fe en ello.
Son las doce de la noche y como tradición de todos los años en este día, nos metemos un chapuzón en el mar. Me da miedo el mar de noche, no ves nada y no sabes que puedes encontrarte, ¿y si sale una medusa o un cangrejo? De todos modos voy bañándome poco a poco como suelo hacer, pero de repente llega Luis, me empuja y me caigo de plancha al agua.
Siempre chinchándome… le encanta, y a mí me encanta él. Recuerdo la primera vez que nos vimos, fue un flechazo, él ya me había visto antes pero yo a él no. Poco después le conocí y ahí surgió todo.
Terminado el baño, nos fuimos a secar junto a la hoguera y nos pusimos a jugar a las cartas. Jugamos a culo, a escoba, a continental y finalmente al póker…pero se hacía interminable así que decidimos suspenderlo y ponernos a contar historias de miedo, algo que no me hacía mucha gracia ya que soy una miedica. Cada vez que tenía miedo o no quería escuchar una parte de la historia me taba las orejas y tarareaba, todos se reían de mí y yo también.
Le pedí a Luis si nos íbamos a dar un paseo por la playa y me dijo que sí. Nos cogimos de la mano y empezamos a hablar de nuestras cosas; de la uni, de nuestros padres, de nuestros amigos y de lo que queríamos para nuestro futuro…
Sin darnos cuenta habíamos caminado más de dos kilómetros y ahora nos tocaba volver, ya que se hacía tarde. Nos dimos un beso y proseguimos nuestro camino de vuelta, estábamos tan bien juntos… quién iba a pensar que en un par de semanas siguientes todo se iba a acabar.
A nuestra vuelta, algunos se habían quedado dormidos en las tiendas de campaña y otros seguían hablando y jugando a las cartas. Nosotros nos fuimos a nuestra tienda, pues ya estábamos cansados, miré el fuego por última vez, viendo cómo se iba apagando. Nos acostamos abrazados mientras una suave brisa pasaba por la fina tela de la tienda dándonos así un suave frescor que nos dejó dormir del tirón toda la noche.

Comentarios

  1. Increible! Que linda historia...
    Suerte con tu inicio en los Blogs!
    Un abrazo!! Tqm

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  2. Está muy chulo el comienzo, puede ser una historia interesante.
    Te lo dice un proyecto de escritora jeje =) un besiitoo guapa

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